Frase de los Duendes "Los muertos no necesitan aspirinas"
Los muertos no necesitan aspirinas y los que las tomamos con frecuencia por motivo de algunos "vivos", tampoco la necesitaríamos, si ellos estuvieran fuera de nuestro mundo.
El 27 de Octubre de 1990, la maestra Carmen, empezó a traumatizarme a mí y a otros alumnos. Quizás podría añadir sin equivocarme, que además también lo hacía con gente fuera del colegio.
Recuerdo la fecha con exactitud, porque hacía poquito que había empezado el nuevo curso y porque ese día me avergonzó delante de toda la clase. Pasé tal apuro, que no creo que la fecha se me pueda olvidar jamás.
Esta mujer estaba como ida. ¿Qué digo ida? Estaba loca de remate. Se comía las uñas, los lápices o su propio pelo. Era tan nerviosa y lo sigue siendo aún, que tenía que tener algo en la boca chupándolo o mordisqueándolo sin parar. Hablaba sola, gritaba como una energúmena o corría por todo el colegio sin motivo de alarma o urgencia que así lo requiriera. Después de comer, se enojaba de forma especial. Nunca he podido saber si es que padecía de estómago o era otra de sus excentricidades para llamar la atención de todo el mundo. Eso no es todo por desgracia. También manipulaba a l@s alumn@s y hacía que fueran a visitar a un amigo o novio que tenía, (que por cierto vivía con ella).
A mí me hizo pasar los peores momentos de mi vida:
Me puso en ridículo delante de todo el colegio, llamó a mi padre para que me llevaran al psicólogo (que por cierto, resultó ser otro psicópata de mucho cuidado), se inventó haberme oído decir que me iba a suicidar y le decía a los padres de mis compañeros que yo era una mala influencia para sus hijos (resultando obvio, que me pasé el curso sin ningún amigo o amiga en la que poder confiar). Creo que eso lo debió hacer con todos, para que los niños no habláramos entre nosotros y pudiéramos llegar a conclusiones que en ese momento por nuestra edad se escapaban de nuestro entendimiento.
Otra chica y yo, la empezamos a llamar como mote "la droga". Al principio sólo se lo llamábamos nosotras dos, pero no tardó mucho tiempo en que la llamara así toda la clase.
Para colmo, descubrí cierto día, que le gustaba mi padre y que trataba de engatusarlo con ciertas artes eróticas que al parecer, dominaba a la perfección. Desde ese día, puse en guardia todos mis sentidos y me puse a vigilarlos de forma desesperada... No quería ni pensar en lo que ocurriría, si también ponía a mi progenitor en mi contra.
Gracias a Dios, mi padre no cayó en sus redes y eso hizo que ella me odiara más si cabía.
Sé de niños a los que ha jodido la vida para siempre (aunque conmigo no pudo).
Lo peor de todo esto, es que en la actualidad sigue dando clase de primaria y eso quiere decir que sigue usando las malas artes y entrañas, porque de no ser así, ya hubiera sido descubierta.
Hoy día, todo el colegio la llama "la droga", pero que yo tenga conocimiento, nadie se ha atrevido a denunciar todas esas cosas que desde siempre ha hecho. Quizás todos los que hemos sido alumnos suyo no estemos preparados para enfrentarnos a que no nos crean y le den preferencia a su detectable e "intachable" expediente y a su saber manipular.
Si al menos, pudiera reunirme con antiguos alumnos y hablar de nuestras experiencias, pero pasado todos estos años, seguimos viéndonos como bichos raros nada convenientes y tomando aspirinas para calmar los dolores de cabeza que nos causa el recuerdo y la impotencia. Así ha ido sucediendo curso tras curso en todos estos años.
La quiero muerta, al menos para la enseñanza y dejar de enriquecer a Bayer con la compra de tantas aspirinas.
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