viernes, 28 de marzo de 2008

Cuentacuentos 31-3-2008


Frase de Amanda Pinkleton: "Supo que había sentido miedo cuando miró hacia atrás sin que ninguna causa lo justificara".

Supo que había sentido miedo cuando miró hacia atrás sin que ninguna causa lo justificara. Ella, la mujer valiente que hasta ese momento nada había hecho que el miedo la perturbara en lo más mínimo a lo largo de toda su vida, aquella noche y rodeada de las muchas personas que estábamos en el camping, se tuvo que volver hacia la tienda de campaña y llamarme casi temblando. Yo diría que hasta con un ataque de pánico, lógico en las otras amigas, pero extraño en Raquel, la mujer que tenía fama de no temer a nada en absoluto.
Raquel, era la mayor de cinco hermanos y la hija de la mujer más miedosa del barrio donde vivíamos desde que nacimos.
Su madre, contaba que cuando Raquel era muy pequeña, no la dejaba ir a dormir hasta que no llegaba su padre del trabajo. Le resultaba imposible quedarse sola y se refugiaba en su pequeña hija de menos de dos años, algo inverosímil, pero real. Quizás por esa causa, Raquel se envalentonó con la vida y vió que el miedo era algo absurdo y ridículo, llegándose a sentir la protectora de su madre y más tarde de los hermanos que fueron llegando a la familia.
Esa actitud de protección se extendió más tarde, a todas sus amigas, a las que Raquel, había ayudado en más de una ocasión, acompañándolas a casa o enfrentándose a esos compañeros que no tienen nada mejor que hacer que asustar a las chicas de la clase.
Desperté de un salto y con la confusión que se tiene cuando una se despierta en esas circunstancias, pregunté a Raquel ¿Qué le ocurría? ¿A qué se debía esa extraña actitud? ¿Y qué le había pasado para que temblara como lo estaba haciendo?
La chica estaba francamente asustada y apenas podía hablar. La abracé y cogí sus manos con fuerza y la animé a que me contara lo sucedido...
Con palabras entrecortadas, Raquel, me fue explicando que se despertó en la madrugada, sudando y con ganas de ir al lavabo. Se levantó, se puso una camiseta y un pantalón corto y atusándose el cabello, se dirigió a los servicios del camping, que no quedaban lejos de donde estábamos acampando además de Raquel y yo, cinco amigas más, que habíamos decidido después de muchos planes, pasar una semana de julio en la playa, en aquel camping de primera categoría y con un ambiente fenomenal tanto de día como de noche.
Continuó relatándome lo sucedido y es que al ir acercándose a los lavabos de mujeres, oyó risas y voces de hombres en el interior del mismo. Se mantuvo en la parte exterior de la puerta pero sin entrar al interior y oyó como planeaban meterse en uno de los servicios y así poder dar el mayor susto de su vida a la primera meona que se le ocurriera entrar aquella noche.
Raquel y esa valentía innata que la caracterizaba, estuvieron a punto de entrar y enfrentarse a aquella panda de "gansos borrachos" que estaban dentro de los servicios, pero como las ganas de orinar le oprimían la vejiga y le producían escozor, decidió ir detrás de unos setos que se encontraban justo enfrente, pero un poco apartado de la zona y así poder atender primeramente a su necesidad más inmediata, para después poderse encarar a los desarmados, sin nada que coartara su decisión de ponerlos en su sitio.
Cuando ya más relajada, regresaba hacia los servicios, oyó súplicas, gritos y lloros de una voz femenina en el interior. Abrió con sigilo un poco la puerta y pudo ver como cuatro individuos, estaban cometiendo con una chica, toda clase de vejaciones. Soltó la puerta sin tanto cuidado como la había abierto y uno de los violadores, advirtió su presencia y se dispuso a seguirla, al tiempo que la llamaba y le profería de toda clase de groserías.
Raquel corrió con un pánico desconocido por ella hasta ese momento, pero no lo hizo en dirección hacia las tiendas que ocupaba con nosotros, sus amigas. Lo hizo en dirección contraria y valiéndose de la cantidad de tiendas y caravanas que estaban instaladas en esos momentos en el camping, Raquel pudo esconderse e ir rodeando todo el recinto, hasta llegar de nuevo a los setos que antes le habían servido de urinario. Allí escondida detrás del follaje, la alumbraron las primeras luces del alba y vió como empezaban a levantarse y desperezarse a los madrugadores del lugar, pero Raquel le fue imposible salir de aquel escondite. Sus piernas les flaqueaban y la voz no le salió, aunque lo intentó con ahínco en varias ocasiones, cuando matrimonios mayores salían de las caravanas que tenía más cerca. Lo más que Raquel pudo emitir, fue una especie de maullido, cuando acertó a pasar cerca del lugar donde se encontraba escondida, dos de los vigilantes del Camping.
Confundida,desperté al resto de compañeras que se encontraban en tiendas colindantes a la nuestra y le expliqué todo lo que Raquel me había relatado. Inmediatamente nos vestimos y nos dirigimos al cuartel más próximo a denunciar la desafortunada experiencia de mi amiga.
Queríamos irnos cuanto antes de aquel lugar, pero por indicaciones del jefe de la Guardia Civil y pensando en la pobre chica que había sido ultrajada de forma tan brutal por aquellos malditos, decidimos de quedarnos un poco más, pero eso sí, con estrecha vigilancia de unos cuantos agentes, mientras otros tantos, con la colaboración de la dirección y de los vigilantes privados del propio camping, buscaban de forma frenética, tanto a los agresores como a la propia víctima.
Nada volvió a ser igual desde aquel día. Raquel, no logró ver el rostro de los agresores ni el de la víctima y nadie denunció la violación de la que había sido testigo mi amiga, por tanto, nadie fue detenido ni ayudado.
Lo que en verdad ha cambiado es el comportamiento de Raquel, que ahora si sabe lo que es el miedo y siempre mira hacia atrás, aunque no haya nada que temer ni que lo justifique.
Hay miedos enfermizos y ridículos, pero como decía mi abuela: "Hay que temer a los vivos y ser siempre muy precavidos, porque hay muchos locos sueltos por el mundo".

Marisela

Para más historias:
http://www.elcuentacuentos.com/

5 comentarios:

JuAntonio dijo...

Antes que nada agradecerte tu post en mi blog, en mi primera historia. MIL GRACIAS MARISELA. Ahora tú también eres la primera y como el primer beso.. no lo olvidaré. Igualmente te visitaré, pasaré a leerte a menudo.
En cuanto a tu historia.. jo! q penilla me daba.. aunq es una historia inventada bien podría pasar en la crónica de sucesos de cualquier periódico.. me ha parecido muy real y conmovedora..

Ósculos para ti Marisela!!

Niobiña dijo...

Uffff... Que mal lo he pasado... La verdad es que tenía el cuerpo totalmente en tensión y casi podía sentir el miedo de Raquel en mi propio cuerpo... Que mal rato...

Aunque tengo que reconocer que soy muy retorcida y que creía que los violadores, a fin de cuentas, habían sido los de la guardia civil y que al pedirlas que se quedasen había sido para hacerles algo malo... Sí... Tengo una mente muy retorcida... jejejej...

Gracias por tu comentario y me alegra que te haya gustado el relato... Mi "muso" decidió visitarme al fin...

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

El guardián dijo...

Bueno, en realidad he de decir que éste no es mi género preferido, me gusta más lo que se aproxima a la ficción que a la realidad, porque es cierto que lo que cuentas puede suceder, y por eso me gusta dar alternativa a cosas que no podrían ver la luz en la realidad. En cualquier caso, paranoias mías. Yo, al igual que Niobe, también la habría enrevesado más, jajaja.
Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado tanto :)
Nos seguimos leyendo ;)

besos!

Carlos dijo...

Un relato impregnado de la vida misma, las sensaciones, emociones que impactan de lleno cuando un acontecimiento de esa índole se cruza en el camino de alguien. La cara mas dura de la realidad. Y no son cobardes quienes tienen miedo.
Muy bien narrado Marisela.
Un abrazo

BELMAR dijo...

muy bueno!